ADIÓS RÍOS, ADIÓS FUENTES….
(ROSALÍA DE CASTRO 1837-1885)
Hoy mi corazón está lleno de tristeza, llora como lo hace cada nuevo verano cuando el sol comienza a dar calor. Como cada nuevo verano cuando las lluvias emigran hasta el otoño. Entonces mis ojos se convirtieron en lágrimas provocadas por nuevos desastres en forma de crueles incendios que asesinan una vez más hermosos árboles que han sabido protegerse dificultosamente del arma mortífera y exterminadora que es el fuego. Sólo se salvan las cenizas que aún pueden adivinarse entre una hierba verde que comienza a hacerse ver aún tierna y tímida.
Hoy no pude evitar escribir este artículo porque siendo gallega lo que allí ha ocurrido estos días me parece demencial. Ninguna idea, ninguna injusticia, ninguna locura puede ser perdonada ni permitida ni puede ser la causante de tanto daño físico, personal y medioambiental.
Destruir por destruir solo puede llevar a la muerte. La muerte de la vida en el planeta ¿Qué clase de especie somos los seres humanos? ¿Qué clase de seres son capaces de destruir su propio medio de vida? ¿Qué vamos a respirar el día de mañana? ¿dinero? ¿humo? ¿eso es lo que les enseñaremos a nuestros hijos? ¿eso les dejaremos? Cenizas.
Perdón pero yo debo gritar que esto es demasiado grave como para que cuando atrapen a algún culpable, que seguro encontrarán, ese cabeza de turco que probablemente nunca pudo imaginarse que esto llegaría a costar la vida de seres humanos y se han convertido no solo en asesinos de vida futura, de vegetación y animales sino también en asesinos de vidas humanas, ¡Vidas humanas! Personas que lucharon con su vida contra un fuego que les costó la vida, que dieron su último suspiro intentando salvar lo poco que la crisis le había permitido mantener, profesionales que se dejan la piel para salvar algo que se ha convertido en un terrible monstruo diabólico que sólo quiere seguir arrasando. Después de todo esto solo quedará un par de culpables que pasen en la cárcel como mucho un par de años pues a buen seguro su comportamiento en dicho lugar será ejemplar.
Aunque lo peor vendrá cuando la ceniza y el color negro de la destrucción cubra Galicia cuyo tono de luto definirá el pueblo hermoso que fue, sus hermosos montes, bosques, su fauna… Entonces la naturaleza enseñará sus armas, enseñará a su asesino que todo tiene un precio y el crimen recibirá su castigo. Las sequías, los desbordamientos causados por lluvias torrenciales y de granizo, los desprendimientos de tierra y lodo que ahogarán numerosos pueblos pues ya no existirán los árboles para parar todo ese ímpetu de la naturaleza.
A todo esto hay que sumarle todos los daños humanos y materiales de los humanos… “Zona Catastrófica” es una palabra que incluso parece demasiado suave para lo sucedido. Más simula que una oleada de bombas atacase al pueblo gallego.
El presidente, el señor Núñez Feijoo, salió diciendo poco después de descubrirse el número de focos, que se trataba de fuegos intencionados. ¡Hay!, seguro comenzó a temblar antes de hablar de cara a la población. Seguro que la palabra “dimisión” o “moción de censura” sonaba en su cabeza por los errores cometidos.
No se puede ser tan ingenuo o tan prepotente ostentando un cargo tan importante. Perdónenme pero el precio de su responsabilidad para con todas las personas que sufren y sufrirán por lo que han perdido, incluso seres queridos. Ese precio no lo pagará con una simple dimisión, sólo con su propia conciencia por infravalorar lo que es Galicia y sus necesidades.

Adiós ríos, adiós fuentes

Adiós, ríos; adiós, fuentes;
adiós, arroyos pequeños;

adiós, vista de mis ojos,

no sé cuando nos veremos.

Tierra mía, tierra mía,

tierra donde me crié,
huertecilla que tanto amo

higueruelas que planté.

Prados, ríos, arboledas,

pinares que mueve el viento,

pajarillos piadores,

casitas de mi contento.

Molino entre castaños,
noches de luz de luna
campanitas timbradoras
de la iglesia del lugar.

Zarzamoras de las zarzas

que le daba yo a mi amor
caminos de los maizales
¡adiós para siempre adiós!
(…..)

Este es un trozo de uno de los muchos hermosos poemas de Rosalía de Castro, poetisa gallega y una de mis favoritas.
Hasta pronto mis buenos gallegos cuyo espíritu de lucha jamás se desvanece.
Galicia, de nuevo recuperarás tu belleza porque la naturaleza es benévola y te dará otra oportunidad que espero esta vez los locos y los golosos de sucio dinero sepan valorar
¡¡Mucho ánimo mis Compatriotas!! Todos con vosotros
Rocío Testa Álvarez