Aquí os dejamos un interesante relato de uno de nuestros padres

“puzzle de vida”

La vida es como un precioso puzzle que vamos componiendo a medida que crecemos. Al nacer obtienes la primera pieza, la vida, importante pues es el inicio; el primer llanto, el primer suspiro, la primera mirada son las que completan las fichas colindantes. Creces y sigues añadiendo más trocitos que dibujan tu recorrido por los años. Como por arte de magia se completa a la perfección, estudios, posición, pareja, ilusiones, proyectos,un sinfín de piezas que encajan con tus pensamientos, con tus momentos, sintiendo que el diseño agrada a tu corazón enarbolando bandera de pasión.Nada puede fallar, las formas conforman el puzzle que con orgullo recreas en los recuerdos e impulsan el encuentro de añadidos que engrandezcan tu obra.

Un día recibes una nueva pieza, no encaja, posiblemente algún deterioro en su desarrollo la hace diferente. El desesperado intento en hallar al buen reparador de fichas empaña el seguimiento de la obra, llegando a abandonar con descuido las partes del puzzle que ya tienes empezadas. Pero esa pieza la sientes tuya, es parte de ti, cuando consigues percibir que es así. Si, encaja, solo necesitabas saber cómo, necesitabas apoyo y mente libre de atoramientos que nublen el progreso. Descubres personas que se hallan en tu mismo empeño, descubres maneras de afrontar el despeño y encaja. Es curioso, como ha cambiado mi puzzle. Lo que era de relativa facilidad de ir rellenando componiendo, a medida que creces, a medida que las circunstancias te ofrecen las formas, ahora te vuelve más sensible, más humano, logrando que ese maravilloso puzzle sea la obra que jamás soñaste al notar en cada instante como la felicidad invade tu recorrido notando el sentir querido de esta pieza que progresa valerosa, con su amor sincero, calor verdadero, que no encajaba siendo hermosa. Por ello quiero que pienses, que no importe como resulte la obra pues ella quedara perfecta si aprendes el don concedido por el repartidor de piezas. Cualquier pensamiento que impida sentir el momento presente, es impedimento en vida de construir la obra latente, la obra de tu vida.

Dicen que cuando estas en estado de decepción y contrariado, eres como un globo demasiado hinchado, el material se estira tanto que se vuelve delgado,cualquier roce te hace explotar sin medida convirtiendo tu vida en tormento desarmado. Sin embargo, si estas compensado, ganas elasticidad y generas una protección que no lleva a tu interior pensamientos ofuscados, sintiendo que todas las fichas brillan de emoción al recibir nuevas figuras en el puzzle de tu vida. Respira, siente, ama, acepta tu puzzle y no perderás el guión de tu creación. Y no olvides, por favor, que no encajan solas…  ninguna…

Miguel Berlanga García