¡SOCORRO…!

 

¡Socorro! ¡No puedo más! ¡Que alguien me ayude! ¿Por qué todo me ocurre a mí? No soy mala persona…

Hola amigo, hola amiga, ¿cuántas veces has pensado esto? ¿Cuántas veces te has hundido en tus problemas y no levantas cabeza? Déjame decirte algo, deja que te enseñe algo que puede sacarte de cualquier pozo por más oscuro y profundo que esté. Solo te voy a pedir una cosa, que me escuches, que leas atento y con la mente abierta.

Somos humanos, seres que pasamos por situaciones dolorosas, que lloramos y reímos. Que disfrutamos y sufrimos. Somos humanos que a veces olvidan lo que de verdad es importante.

Deja que te diga que eres buena persona, que te mereces ser feliz. Y deja que te diga que por eso también te mereces sufrir.

¿Sabías que las lágrimas lavan tus ojos y que después de llorar tienes un brillo en ellos que atrae?

No puedes ser feliz si no aceptas el sufrimiento. No puedes pretender estar siempre alegre y sin problemas ¿Cómo puedes saber que eres feliz si no has sufrido antes? ¿Cómo saber si es de día si antes no hubo noche?

Es sencillo. Tantas veces te estancas en lo malo, en lo mal que te sientes, en lo que estás padeciendo, que no eres capaz de ver más allá de todo eso, de recordar que son momentos que pasarán igual que las buenas experiencias. Siempre tendrás la capacidad de decidir dónde quieres estar, en el lado de lo negativo, en el victimismo de creer que todo lo malo te sucede a ti, en que es demasiado duro como para superarlo… Te deprimirás, rechazarás lo que te sucede aún sabiendo que pasará de igual modo, no lo podrás evitar. Y lo que es una situación difícil se convertirá en un círculo vicioso del que no podrás escapar.

Yo te invito a que cambies de lado. Ven al lado del que recuerda lo positivo que le ha sucedido, de esos momentos que viviste y que pensabas, ¡qué feliz soy! Nunca olvides cómo te sentías en esas experiencias, nunca olvides la paz, la sensación de plenitud y satisfacción. Estas serán tus armas para enfrentarte a los problemas con los que te encuentres en tu vida.

Recuerda que los problemas están ahí para que aprendas algo, para que te superes con cada uno de ellos. No se aprende de los éxitos, no se aprende de lo que ya haces bien, realmente solo cuando fracasas es cuando puedes ver lo que puedes mejorar, lo que no sabes hacer.

Ya sabes que la realidad es una invención de cada uno de nosotros, todos tenemos la nuestra propia y nadie sabrá cómo te sientes realmente ni lo que será más beneficioso para ti porque no eres tú, porque no es tu realidad ni tu modo de sentir ante las situaciones. Nuestra mente, tu mente, tu pasado, crean su propio mundo y tu propia verdad. Así que no, no necesitas que alguien te ayude a salir de tus problemas, necesitas a alguien que te enseñe que tú tienes la capacidad y el conocimiento  preciso para superar cualquier circunstancia que se te plantee.

Olvida el control, olvida lo que le va bien a otros, aléjate de esas personas que se limitan a compadecerte. Nada de todo eso te hará salir a flote. Tú eres una persona única, con una realidad única, con recursos ilimitados a los que a veces tú les pones barreras.

¿Se trata de tu hijo? ¿Se trata de tu trabajo? ¿Se trata de tus relaciones personales? ¿Acaso se trata de tu salud?

No hay problema. Abre tu mente y no intentes solucionar esos problemas desde ti mismo porque te equivocarás y no hallarás las respuestas.

¿Qué digo? Solo te estoy diciendo que cualquier dificultad que tengas debes verla de modo objetivo, como si no te estuviese sucediendo a ti. Ya sabes… desearía tener los problemas que tienen los demás porque entonces tendría siempre la solución. Es sencillo.

Estoy totalmente convencida de que todos los problemas que tiene y sufre mi hijo se deben a que él no tiene esa capacidad para salir de sí mismo, por eso cuando está mal se desespera, no es capaz de dejarse ayudar ni de pensar que todo se pasará. Su autismo le impide salir de sí mismo, de ver a los demás, de dejarse ayudar. Es difícil vivir así.

Pero tú que me lees. Tú, que tantas veces sientes ansiedad, agobio, estrés, depresión, impotencia… Tú puedes ser objetivo, tú puedes ver la situación desde el lado positivo, puedes decidir en qué bando quieres estar. En el lado de los que sufren y se sienten víctimas o del lado del que lucha con sus armas y sabe que todo sucede para que aprenda algo y ese algo le llevará a ser mejor persona y más feliz.

Amigo, amiga, la fórmula secreta de la felicidad está tan a la vista que nadie es capaz de verla.

Solo tú puedes estar bien, solo tú puedes decidir si eres feliz. Te lo mereces, eres buena persona. Nunca olvides eso.

Gracias por seguirme.

Rocío Testa Álvarez.