¿Tomamos un café?

Hola amigo, hola amiga, ¿puedo invitarte a un café?

Hace tiempo que no hablamos y creo que lo necesitas, además, invito yo.

¿Qué tal tu vida?, ¿cómo te encuentras? Mírame a los ojos… ese “bien” no me convence. Quiero verte la cara para saber si me dices la verdad, no te escondas. Te estoy dando mi corazón, confía en mí, puedes ser sincero.

¿Estás agobiado?, ¿qué peso soportas y temes decir?, ¿no te salen las palabras? No te preocupes, respira hondo y di tu primera palabra, todo lo demás saldrá solo.

Ve más despacio, ahora has empezado y hablas tan deprisa que apenas te entiendo. Organiza tus ideas, tenemos tiempo, no hay ninguna prisa. Vuelve a respirar y cuéntame todo lo que te ocurre.

¿Te sientes solo? Ya, la vida no es como tú la habías planeado. Has logrado algunas cosas, aún así sientes que algo no va bien, tu ánimo está por los suelos y tu energía ha desaparecido.

¿Qué ha pasado con tus sueños? Ya ni recuerdas cómo eran. Solo te acuerdas de cuando tenías ilusiones y muchas esperanzas en ser esa persona que lo tiene todo, que es feliz. La vida parece que ha perdido todo su valor.

Tranquilo, necesitamos charlar un rato, verás como después te sientes mejor. Relájate y cuéntame qué te apena, no reprimas tus sentimientos, llora, grita, ríe… Eres libre para expresarte.

Parece que esa carga te está hundiendo en un pozo y no consigues encontrar la luz. Vamos a ver si lo podemos solucionar.

Tu situación actual no es la que deseas. Dime entonces, ¿cuál sería tu situación ideal? Sueña, aprende a dejarte llevar por lo que tu corazón necesita decir en voz alta. No te reprimas, nadie te va a juzgar, no te juzgues tú.

No, no me digas que es imposible, ni siquiera me has contado qué es lo que quieres, qué es lo que deseas. Vamos a verlo de un modo objetivo, no te hará daño decir lo que escondes, te liberará. Adelante, cuéntame.

Quieres cambiar tu vida, vale, pero, ¿qué significa eso exactamente? Sigues escapándote, sigues sin decir qué cosas quieres cambiar, qué quieres conseguir.

Quieres estar bien… ¿Te puedo ser sincera? Solo hay una cosa que debes hacer para conseguir todo lo que deseas.

Todo lo que quieres, todo lo que deseas está a tu alcance, solo debes ser fiel a ti mismo, sé sincero contigo. Has estado tanto tiempo influido por la sociedad, por la costumbre, por dejarte llevar por las normas que te han ido repitiendo día a día, que ya ni recuerdas cómo era ese niño, esa persona que comenzaba a vivir en medio de un sistema que exigía resultados.

Ese es tu problema, buscaste resultados, no los que tú querías, sino los que te impusieron. No importaba lo que te atraía, solo importaba ganar dinero, tener una familia, seguir el ritmo de todos lo demás.

Y todos los demás envidian a quienes consiguen hacer realidad sus deseos. ¿Quién no envidia a esos actores famosos, cantantes, deportistas de élite…? Los envidias porque solo ves que han conseguido grandes éxitos. ¿Sabes por cuántos fracasos han pasado? ¿Sabes cuánto han luchado para estar donde están?

Ahora los critican calificándolos de fríos e incluso se permiten el lujo de hablar mal de ellos. Es como si por tener éxito le da el derecho a los demás para no valorar lo que han luchado para llegar a donde están.

Tú quieres ser feliz, pues entonces contágiate de lo que otros han conseguido por seguir su instinto, por luchar por aquello que latía dentro de ellos, por creer en sí mismos.

Nadie tiene la culpa por quien eres ni por lo que tienes, tú eres el único responsable. De lo bueno y también de lo malo. Deja de creer que una fuerza superior dirige tu destino. Nada está escrito, tú escribes tu futuro. La suerte no tiene nada que ver.

¿Tú eres diferente?, ¿por qué?, ¿porque no has tenido oportunidades? Las oportunidades están delante de tus ojos, solo tienes que estar atento para que no se te escapen.

No te limites a ti mismo, tú puedes lograr tener una vida plena. No busques excusas, solo inténtalo, sigue, lucha, y nada te detendrá.

Ahora sé sincero y no te escondas, sabes que puedes alcanzar tu sueño, solo debes creer en él y comprometerte con él.

No me digas que ya es tarde, tarde es cuando dejas este mundo. No me digas que tienes responsabilidades, que tienes hijos, un hijo con problemas, una pareja o ex pareja. No. Todo lo contrario, deberías hacerlo precisamente por ellos.

¿Qué te preocupa? Sabes lo que tienes que hacer, solo sé realmente sincero contigo mismo. Te aseguro que la pena huirá, te aseguro que la ansiedad se convertirá en emoción, volverás a ser como ese chaval que aspiraba a conseguirlo todo. Que no se asustaba de los problemas. Vuelve a serlo.

Tus hijos, tu familia, todos los que te conocen se sorprenderán, pero, ¿sabes lo mejor? Tú alcanzarás la paz que tanto buscabas y esa felicidad que parecía no existir de pronto dominará tu vida.

Tu hijo con problemas estará orgulloso de ti, tu familia estará orgullosa de lo bien que te va, de lo feliz que eres.

Me ha gustado mucho tomar café contigo, deseo con toda mi alma que al próximo me invites tú y lo hagas satisfecho por la vida que has creado.

Gracias por querer pasar este rato conmigo.

 

Rocío Testa Álvarez.