Y tú, ¿de qué te quejas?

 

Hola amigo, hola amiga ¿Cómo te encuentras? Sé sincero, sé sincera, no me mientas, no luches contra lo que sientes ¿Estás bien?, ¿regular? Ya sabes que mi deseo es que estés bien, contento, animado, positivo y haciendo aquello para lo que has venido a este mundo.

Lo que sí que tengo muy claro es que nadie ha venido a este mundo para criticar, para juzgar, para despreciar, ni para quejarse. Estoy convencida que todas estas conductas solo llevan a una cosa, a sentirte desgraciado y vacío.

Sé que el 95 por cien de las personas sufren todo eso pero me gustaría que mis palabras llegaran a un porcentaje de ellas y les hiciese cambiar de idea.

Siempre que nos sentimos mal es porque algo le ha hecho daño a nuestro ego, a nuestra parte que desea estar por encima de los demás, a esa parte cruel, a esa parte negativa, al demonio que todos llevamos dentro. No, no podemos negar que no exista, es parte de nosotros y fue muy importante en su momento para que sobreviviésemos como especie.

Ahora los siglos han pasado, hemos avanzado tanto a nivel de tecnología y calidad de vida que esa parte ancestral debería quedar relegada en un rincón y no tuviese poder para poco más que una pequeña pataleta que hay que subsanar antes de que llegue a más.

Sabes de lo que te hablo, eres más sabio de lo que crees.

En este caso hablo de la queja ¿Cuándo te has quejado hoy? ¿Hace un minuto? ¿Hace una hora? Seguro que no mucho.

Es uno de los grandes entretenimientos del ser humano, quejarse. Te quejas de lo mal que vives, de lo mal que está el mundo, del hambre, de la sequía, del calor, del frío, de la lluvia, del calor, de la crisis que hubo, de la que vendrá, de la política, de la sociedad….. Hay hasta un sin fin de razones para quejarte…

Estas quejas son un remover los malos sentimientos y contarlos a los demás para estar más unidos en la desgracia, como si así nos sintiésemos más arropados.

Contaba un cuento muy sabio que una vez un rey colocó una gran piedra cerca de la entrada al pueblo. Muchos pasaron y maldijeron el estado del camino culpando al rey por ser tan descuidado con los caminos.

Después de muchas personas que criticaron incluso llegando a insultar al rey, un labrador levantó con la ayuda de una palanca la pesada piedra, le costó mucho esfuerzo y nadie le ayudó, incluso recibió burlas por hacer el trabajo que se suponía debía partir del rey.

Cuando por fin despejó el camino vio que bajo la piedra había una bolsa llena de monedas de oro….

Todo había sido una estrategia del rey para ver quiénes de entre toda la población eran capaces de dar solución a los problemas y quiénes solo se dedicaban a criticar…

Eso hacemos la mayoría de nosotros. Ante una situación difícil, en vez de buscar soluciones, nos dedicamos a criticar.

Nunca encontrarás la solución a tu problema con quejas.

Muchos de nosotros, los padres de hijos con problemas, criticamos a la sociedad en general porque nos sentimos excluidos, a veces maltratados por ella.

Quiero ahora hacer un poco de abogada del diablo. No te sientas ofendido porque te han llamado la atención en un  centro comercial por la conducta de tu hijo, porque se hayan reído de su forma de actuar o te hayan criticado incluso a ti porque se supone que eres su cuidador.

Tomemos medidas, luchemos para hacer campañas de conocimiento de las enfermedades, luchemos para que se conozcan los problemas de estos niños, adolescentes o adultos.

Hagamos más y más publicidad enseñando a la sociedad lo que es una enfermedad mental, lo que todos debemos pelear en nuestro día a día. Primero con las conductas que no son buenas en nuestros familiares con problemas, luego con las conductas de la gente normal que no entiende porque desconoce y el desconocimiento lleva al miedo y al rechazo.

La queja te va a hundir, ¿de verdad quieres estar mal solo para supuestamente desahogarte? Es un sentimiento falso y sabes que acabarás peor. Sea cual sea tu situación, sea cual sea tu problema o tu injusticia. Sea la que sea quejarte te hará sentirte mucho peor, deprimido, engañado, impotente y ansioso.

No eres un humano de la época de las cavernas en donde para sobrevivir debías emplear todas las armas que conocías. Eres un ser humano que puede pensar y puede decidir lo que es su vida, lo que será su futuro.

Depresión o bienestar, queja o actos que te saquen de tu problema. Ésa es la cuestión.

¿Me sigues al mundo perfecto en donde el hombre ha pasado de las sombras de las cavernas al mundo de la luz donde la consciencia te paga con felicidad y buenos sentimientos?

¿Me sigues al mundo en donde la gente no se burla de los demás solo porque crean que están mejor que ellos sino de los que luchan por mejorar ellos día a día?

Dime ¿Me sigues?

Gracias por leerme.

 

Rocío Testa Álvarez